1) El T-1000 y el T-800: breve análisis confederal de dos antagonistas
Recientemente, la Secretaria Confederal de Formación y Estudios de la CNT
(CIT) ha publicado su programa político titulado “Una revolución para el siglo
XXI”. Antes de entrar, en detalle, en un análisis del mismo quisiera destacar
una expresión del documento que me llamó la atención:
“La CNT abandonó las viejas formas que nos habían llevado a la irrelevancia
social y política de las décadas anteriores”.
Capaz que ‘abandonar’ no sea la mejor palabra considerando que lo que
entienden por estas ‘viejas formas’ son, en realidad, una serie de sindicatos a
los que se ha llevado a los tribunales para que dejen de utilizar las siglas
históricas CNT-AIT. Sacrificio necesario, según esta organización, para devenir
así un sindicato nuevo y más ‘eficaz’ como se encargan de cacarear,
constantemente, en su aséptica y blancuzca propaganda de ‘office’ sindical. El
psicólogo Marcello Gallo de Urioste nos recordaba, en su blog, que pocas
películas de acción han dejado una huella tan profunda en la cultura popular
como Terminator 2: Judgment Day (James Cameron, 1991): un film que plantea
una pregunta radicalmente humana: ‘¿Podemos cambiar el futuro, o estamos
destinados a repetirlo?’.
En ella, Sarah Connor, está ingresada en un psiquiátrico. Algunos años
antes, un viajero del tiempo le había revelado que su hijo John sería el
salvador de la humanidad en un futuro -año 2029- dominado por las máquinas. Cuando
un nuevo androide mejorado, un T-1000, llega del futuro para matar a su hijo,
un viejo modelo T-800 será enviado para impedirlo. Lo que diferencia al T-1000
del T-800 (interpretados, respectivamente, por Robert Patrick y Arnold
Schwarzenegger) es que su alto desarrollo tecnológico es, directamente
proporcional, a su falta de empatía humana: lo contrario del T-800 quien acaba
estableciendo una relación especial con John Connor ¿Se trata de una relación de
proporción necesaria?
Al final de Terminator 2: Judgment Day el fin del T-1000 se produce
porque su aleación de metal liquido le hace vulnerable a las temperaturas
extremas de frio y calor. El 15 de julio de 2023, hubo una fuerte polémica
porque la CNT (CIT) de Barcelona protagonizó un acto tránsfobo en su local de
Nou Barris, con la ponencia de la delatora policial de estudiantes y profesores
de la UAB, Silvia Carrasco. Y si bien la Secretaria Confederal de CNT se
desmarcó del acto, no hubo proceso de expulsión del sindicato organizador. Lo
que si hubo es un caluroso proceso de aislamiento social y político de este por
parte del conjunto del movimiento libertario y transfeminista ¿Quizás
vincularse a sectores feministas mainstream, con conexiones con
el PSOE y sectores de la antigua ICV, fuera la manera que entendía la CNT (CIT)
de Barcelona de ser ‘eficaz’ al margen de toda moral anarquista?
Y precisamente, al morir el T-1000 en Terminator 2: Judgment Day va
recordando estructuras y personas en las que se había metamorfoseado a lo largo
del film. Es decir, el colapso de su sistema hace que tenga una regresión a
formas pasadas. ¿Cómo si la reproducción de su ‘historia’ fuera un desesperado
último intento de sobrevivir? Demasiada imaginación, quizás, pues solo es una
maquina antropomórfica.
2) Del sindicalismo revolucionario al sindicalismo burocrático peronista en Argentina
En el año 2002, Mario Gasparri de la ‘Confederación General del Trabajo de
la República Argentina’ (CGTRA) escribió el articulo ‘Brevísima Historia del
Movimiento Obrero Argentino’. Se trata de un escueto resumen por el que bailan
entre sus páginas varias siglas e ideologías de forma totalmente enrevesada. Así
señala que, en 1909, se fundó la ‘Confederación Obrera Regional Argentina -
CORA’ de tendencia sindicalista pero que venía de la socialista ‘Unión General
de Trabajadores – UGT’. Mario Gasparri señala que su rechazo a la dirección
política de los partidos también incluyó la desestimación de la propuesta
anarquista. La ‘Federación Obrera Regional Argentina - FORA’ no respondió a su
llamado de unidad y dicha CORA se autodisolvió en su seno en 1914.
Ahora bien, la FORA se dividió, a su vez, en la del Vº Congreso
(anarquista) y la del IXº (sindicalistas revolucionarios y socialistas) en un
proceso en el que la segunda acabó arrinconando a la primera. Socialistas y
sindicalistas revolucionarios se separan y vuelven a juntarse: en 1926, con la
Confederación Obrera Argentina – COA y la Unión Sindical Argentina – USA,
respectivamente, y en 1930 con la Confederación General del Trabajo – CGT. Y en
1935, aun se reconstituirá la USA, alejándose los sindicalistas, de la CGT. Los
sociólogos marxistas argentinos Miguel Murmis y Juan Carlos Portantiero nos
recuerdan, aun, en ‘Estudios sobre los orígenes del peronismo’ (1971) como la
USA irá perdiendo importancia y, a principios de la década de los 40, solo
contará con 14.000 afiliados contra más de 300.000 de la CGT.
Así vemos, como la maraña de siglas entre socialistas y sindicalistas
revolucionarios parece acabar, históricamente, con la paradoja de que los
primeros se hacen con la hegemonía política (CGT frente a la USA) a la vez,
pero, que los primeros (al menos su militancia sindical) van pareciéndose cada
vez más a los segundos (caso de la CGT nº1) que, por su parte, serán cada vez
más moderados. Recordemos que, en los orígenes, del sindicalismo revolucionario
argentino (la CORA de 1909) está tanto el rechazo a la dirección política de
los partidos como ‘la desestimación de la propuesta anarquista’. Y en relación
a esto, las historiadoras argentinas Glenda Miralles y Silvina Funa nos
recuerdan en ‘La tendencia sindicalista en el movimiento obrero argentino
(1900-1955)” lo siguiente respecto a la división entre la FORA del Vº y el IXº
Congreso:
“Esta división se genera a partir de que los sindicalistas ofrecían una
alternativa más flexible y más pragmática sin renunciar al idealismo
revolucionario”.
3) Por los principios sociales que la CIT ha establecido
En el programa político de la CNT (CIT), concretamente, en su capítulo
sobre ‘sindicalismo revolucionario y síntesis anarcosindicalista’ se habla de
los orígenes de la CGT francesa, las Bolsas de Trabajo y el Congreso de Amiens
de 1906. Todos hitos del sindicalismo revolucionario. También de la Primera
Internacional, la facción bakuninista española y la Huelga General de 1902 como
orígenes del anarcosindicalismo. Es de destacar también como empieza el
capítulo:
“El sindicalismo revolucionario plantea un proceso por el cual una clase
obrera unificada bajo una central sindical puede tomar todas las funciones que
realiza el Estado”.
Es de lógica que en un texto programático se tiende a la síntesis, pero,
aun así, los ejemplos y omisiones pueden significar algo más de lo que parece. En
mi opinión, uno de los mejores análisis históricos de la ideología de la CNT es
la obra de Antonio Bar ‘La C.N.T. en los años rojos: del sindicalismo
revolucionario al anarcosindicalismo (1910-1926)' publicada en el año 1981.
Diferencia, claramente, entre la tendencia sindicalista revolucionaria y la
anarcosindicalista: respecto la primera, le atribuye posiciones cada vez más
moderadas cuya prioridad era conseguir un fortalecimiento orgánico antes de
lanzarse a la acción revolucionaria y encabezada por figuras como Salvador
Segui y Ángel Pestaña. La segunda, que triunfó en el Congreso Nacional de 1919,
estaba integrada por los sectores de militantes anarquistas de la CNT. Si bien
Antonio Bar dice también que:
El análisis de Antonio Bar se complejiza, entonces, ya que afirma que, si
bien los anarcosindicalistas derrotaron, ideológicamente, a los sindicalistas
revolucionarios, en el Congreso Nacional de 1919, en la práctica tenían a un
grupo seguidor de estos últimos en su seno (tenemos que entender, también, que
estamos hablando de corrientes informales de opinión no formalmente
constituidas). Y sobre la corriente sindicalista revolucionaria Antonio Bar
dice otra cosa que me parece clave:
“Pero la visión sindicalista revolucionaria no excluía, como ya dijimos
anteriormente en más de una ocasión, una concepción personal anarquista, ni
implicaba la negación de que, en todo caso, el anarquismo operase como una
orientación general, de tipo moral; pero nunca como una ideología política”.
Si bien, para el caso del sindicalismo revolucionario argentino, Mario
Gasparri nos habla de una desestimación de la ideología anarquista y, para el
mismo caso español, Antonio Bar de su reducción a una orientación general de
tipo moral, el resultado es un progresivo proceso de moderación que, para el
caso argentino, desemboca en la participación dentro del Estado peronista y,
para el caso español, en la defensa por parte de Segui de las ‘Comisiones
Mixtas’ con el Estado en 1919 y de Ángel Pestaña en la creación del ‘Partido
Sindicalista’ en 1934. Es interesante ver, también, que de la misma manera que
la victoria política, en el seno del movimiento obrero argentino, de los
socialistas frente a los sindicalistas revolucionarios es irónica pues, al
final, las organizaciones resultantes acaban pareciéndose más a los
planteamientos del sector derrotado, lo mismo pasa en el seno de la CNT con la
victoria también paradójica de anarcosindicalistas frente a sindicalistas
revolucionarios.
Veamos un ejemplo que podría ser paradigmático de lo que estamos diciendo. En
el año 2020, ‘El Viejo Topo’ publicó el libro de Josep Burgaya “Populismo y
relato independentista en Cataluña ¿Un peronismo de clases medias?” donde el
autor se encarga de puntualizar que el nacional-populismo en Cataluña (forma en
la que define el “procés” independentista) poco tiene que ver con las teorías de
Ernesto Laclau, Chantau Mouffe y menos con el contexto social, político y económico
sudamericano al que asociamos, tradicionalmente, estas categorías. En el primer
caso, estamos hablando del protagonismo político de unas clases medias,
fundamentalmente, asustadas, por el proceso de proletarización provocado por la
globalización capitalista, mientras que, en el segundo, de un sujeto social heterogéneo
formado por la clase media proletarizada, la clase obrera (o lo que queda de
ella) y sectores marginados.
Ahora bien, esta fundamental diferencia no fue óbice para que, el 3 de
octubre de 2021, la CNT (CIT) participara en un acto de la “Plataforma 3 de
octubre” junto con la Asamblea Nacional de Catalunya (ANC) y otros similares.
Entiendo que una cosa es denunciar la represión policial del 1 de octubre y la
otra es entrar en una dinámica de convergencia interclasista con organizaciones
que nada tienen que ver con el anarcosindicalismo y la lucha de los
trabajadores: de hecho, esta postura fue criticada, en su momento, por otros
sectores del anarquismo y la CNT-AIT.
4) Concluyendo…
En los discursos de la militancia de la CNT (CIT) es recurrente, desde hace
años, expresiones como ‘eficacia’ y ‘salir del gueto’. Creo que esto es centrar
el problema donde no está. No se trata de que el anarcosindicalismo vaya a
crecer utilizando categorías provenientes del mundo de los negocios ni de que
su principal problema esté en su relación con el mundo de la contracultura
anarquista. Más bien es una cuestión de volver a pensar el problema del ‘sujeto
revolucionario’. Una doctrina como la anarcosindicalista es más probable que
arraigue entre los sectores más explotados del proletariado. Esto,
históricamente, fue así y es lo que diferenciaba nuestra organización de la
UGT.
Por supuesto, que esto no significa que haya que renunciar a atraer a otros
sectores como la aristocracia obrera o el funcionariado. Pero esto no se puede
hacer como en su momento lo hizo Salvador Seguí: diluyendo el discurso
anarquista revolucionario y mirando de atraer a sectores del catalanismo. En
todo caso, que sea porque nuestra actividad autónoma logre arrastrar a estos sujetos
y no ir nosotros hacia ellos en un intento de mendigar su atención. Es increíble
hacia donde se ha llegado por no entender que la manida táctica de moderar el
discurso para atraer a la gente, en lugar de repensar a quien pretendes llegar
en primer término, nunca ha funcionado ni funcionará.
Alma apátrida
T-1000 y T-800
https://www.youtube.com/watch?v=VgivXlu-5c8&list=RDVgivXlu-5c8&index=1
Los muchachos de la CIT
https://www.youtube.com/watch?v=kuSs_zqMboU
Bibliografía:
SECRETARIA CONFEDERAL DE FORMACIÓN Y ESTUDIOS Una revolución para el s.
XXI CNT – Comité Confederal – Fundación de Estudios Libertarios Anselmo
Lorenzo, 2026. Páginas 7 y 9.
GALLO DE URIOSTE, MARCELLO “No fate but what we make”: Terminator 2 y la
Psicología del Yo Futuro” https://www.marcelogallo.com/ 22 de julio de 2025.
GASPARRI, MARIO Brevísima Historia del Movimiento Obrero Argentino:
hasta el fin de la dictadura 1983 https://www.relats.org. Páginas 2 a 7.
MURMIS, MIGUEL y PORTANTIERO, JUAN CARLOS Estudios sobre los orígenes
del peronismo Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2011. Páginas 85 y 92.
GLENDA, MIRALLES y FUNES, SILVINA La tendencia sindicalista en el
movimiento obrero argentino (1900-1955) Universidad Nacional de Comahue –
Facultad de Humanidades (Neuquén – Argentina), 2003-2004. Página 264.
BAR, ANTONIO La C.N.T. en los años rojos: del sindicalismo al
anarcosindicalismo (1910-1926) Akal/Universitaria, 1981. Páginas 500, 560 y
561.
BURGAYA, JOSEP Populismo y relato independentista en Cataluña ¿Un
peronismo de clases medias? El Viejo Topo, 2020. Página 51.
ACN La Plataforma del 3-O reivindica la jornada de vaga i "el paper de la societat civil" Diari de Barcelona 3 octubre de 2021.








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