El pasado miércoles, 9 de
octubre, a las 19: 00 horas se realizó en el local de “Lafede.cat” (una
federación de ONGs sita en c/Tàpies 1-3) una charla con Nahuel Levaggi:
coordinador de la “Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT)” de
Argentina sobre la situación en la que se encuentra el campo argentino bajo el
gobierno del ultraliberal Javier Milei. Conversando, posteriormente, con una
compañera afín de la región me comentaba que este tipo de organizaciones surgen
de la economía sumergida o trabajo no registrado (que puede agrupar a más de la
mitad de la población del país) y no practican la contratación. Lo digo porque no
hay que confundirlas para nada con lo que aquí serían gremiales como “Unió
de Pagesos” que ya sabemos fueron protagonistas, en el pasado, de algunos
escándalos como la contratación de trabajadores colombianos en origen
alojándolos en pésimas condiciones. Aun así, la compañera mantiene “algunas
reservas” a la hora de reivindicarlas, ideológicamente, porque afirma que ese
ámbito se ha vuelto “algo confuso” en el país.
Nahuel nos explicó que UTT
agrupa, actualmente, a unos 20.000 trabajadores y pequeños productores del
campo. Nahuel afirmó que jugó un papel relevante como “responsable” en el
Mercado Central de Buenos Aires e ironizó con que Mercabarna seria “su hermano
pequeño” por la mayor importancia del primero en cuanto a la distribución.
Respecto a Javier Milei afirmó de él que es un tipo que, des de un inicio,
salía en redes sociales insultando a todo el mundo pero que su llegada al poder
no se explica sin los “gobiernos desastrosos” de Kirchner y Macri. Javier
Milei, afirmó, se la pasa repitiendo conceptos económicos del 1800 y pretende
eliminar el intervencionismo regulador en materia social del Estado: sacar el
impuesto a los más ricos, la pensión de los jubilados etc.
Uno de los problemas que se dan a
la hora de llamar a la movilización social es que si las organizaciones
sociales dicen “peleemos” buena parte de los ciudadanos contestan “tú
también fuiste un chorro que estabas con el anterior gobierno e hiciste todo
mal” (hecho que indica, a mi parecer, la cooptación política clientelar por
parte del kirchnerismo de buena parte de estas organizaciones). Nahuel también
denunció la presencia de una “batalla cultural” de la derecha diciendo cosas
que hace años nadie se hubiera atrevido a soltar (sectores reivindicando la
dictadura militar que desapareció a gente). Está creciendo, por otra parte,
cierto descontento social por no poder pagar el alquiler o el consumo de carne.
La oposición política, como el peronismo, no está unificada.
En 2019, el gobierno de Macri
reprimió mucho a la UTT. Nahuel afirmó que tienen un espacio de coordinación
con otras organizaciones sociales. El ponente y coordinador de la UTT afirmó
que el gobierno llegó a dejar mercancía en los galpones (almacenes) del
Ministerio antes que entregarla alegando que su distribución era ilegal. Nahuel
recordó que en Argentina (como en el conjunto de los países subdesarrollados o
en vías de desarrollo, añadiría yo) el trabajador con convenio es un sector
minoritario comparado con la gente que trabaja en la economía informal: por lo
tanto, estas medidas son, en consecuencia, profundamente antisociales. El
gobierno llegó a facilitar teléfonos para denunciar esta forma de distribución
directa de los trabajadores del campo autoorganizados a los consumidores. El
ponente afirmó que la situación actual es la de forjar un proceso de resistencia,
pero, de momento, no hay posibilidad de pasar a la ofensiva.
Nahuel comentó que Cristina F. de
Kirchner en 2014 inaugura a bombo y platillo una planta productora de fosfatos
considerando, cínicamente, que esto es “ayudar al campo argentino”: llegar a
acuerdos con los grandes empresarios y agroindustriales. Nahuel afirmó también
que ahora el precio de la soja (de la cual Argentina es la segunda productora
del mundo: una agroindustria exportadora, emblema de un lumpen-desarrollo, que
solo favorece a las grandes multinacionales y vuelve más y más dependiente al
país) ya no importa tanto sino el de la papa y el tomate que es lo que la
población del país consume. Otra intervención del público recordó que la figura
del camionero argentino es diferente a la del español pues se trata, en el
primer caso, también de un distribuidor que compra él mismo al campesino y
luego lo vende.
Des de aquí les deseo a los
trabajadores argentinos del campo y la ciudad los mayores éxitos en enfrentar
al capitalismo extractivo y explotador y a su fiel lacayo político Javier
Milei.
¡Salud y lucha social!
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