Los ecos de “Ángel Aguilar”: reflexiones incomodas sobre anarcosindicalismo y tecnocracia

1) Nicasio Álvarez de Sotomayor Gordillo y Aguilar: breve semblanza biográfica de un maldito

Nicasio Álvarez de Sotomayor Gordillo y Aguilar “Ángel Aguilar” nació en la localidad extremeña de Cilleros (provincia de Cáceres), en el año 1899, en el seno de una familia acomodada. Realizó estudios de bachiller, que finalizó en junio de 1918. Cursó estudios de Medicina, en la Facultad de Ciencias de Madrid, que terminó en junio de 1931. Su primera implicación en política ocurrió, en el año 1921, cuando fue procesado por distribución de propaganda comunista. Posteriormente, llegará a la conclusión que ninguna revolución sucedería en España mientras no se elevase el nivel cultural de la población y, en consecuencia, se implicará en el madrileño ‘Ateneo de Divulgación Social’, fundado por los anarquistas, en 1929. Ya como presidente de dicha entidad compartió tribuna con el cenetista Melchor Rodríguez.

En septiembre de 1930, fue nombrado tesorero del Sindicato de Sanidad de la CNT madrileña. Inició entonces una gran labor de proselitismo, participando en numerosos mítines, hasta que el 22 de octubre del mismo año fue detenido acusado de posesión de varias pistolas y munición. Fue liberado el 16 de abril de 1931, dos días después de la proclamación de la República. Nicasio presidió un acto en representación del Comité Nacional de la CNT, hecho que reflejaba su progresivo ascendente en la organización confederal. Aun así, pero, concedió una entrevista al líder fascista Ramiro Ledesma Ramos en su periódico “La Conquista del Estado”, siendo publicada en mayo de 1931, donde defenderá al sindicato como germen de la futura organización económica postrevolucionaria.

Ramiro Ledesma intentó seducir, políticamente, a Nicasio por todas las vías pues lo tenía como un gran líder sindicalista que podía ser un gran acicate para su proyecto fascista de “nacionalizar a la CNT”. Nicasio actuó como agitador sindical en la huelga de la Telefónica madrileña de 1931: conflicto que se extendería por toda la geografía del país. Fue detenido, en agosto del mismo año, acusado de colocar explosivos en un cajetín de registro de la compañía. El 23 de febrero de 1932, junto a otros militantes confederales de Sanidad, impulsó la creación de la Agrupación TECTRA “Técnica y Trabajo”, apolítica y con un cariz tecnocrático, pues le preocupaba que la futura revolución generase una situación de “caos” y consideraba necesario que un equipo de especialistas tomara las riendas de la reorganización económica de España. Sus integrantes, como el mismo Nicasio, fueron expulsados de CNT lo que ellos atribuyeron a la “dictadura de la FAI” sobre los sindicatos de la Confederación.

Paralelamente, su relación con Ramiro Ledesma se estrecha cada vez más y, en 1933, decide ingresar en las fascistas ‘Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (J.O.N.S.)’ convirtiéndose en uno de los principales intelectuales de la organización. Posteriormente, devendría el máximo responsable del brazo sindical del fascismo: la ‘Confederación Obrera Nacional Sindicalista (C.O.N.S.)’ una vez el grupo de Ramiro Ledesma su fusionó con la Falange Española de José Antonio Primo de Rivera, en febrero de 1934. Ahora bien, en 1935, Ramiro Ledesma y Nicasio Álvarez son expulsados de la nueva organización fascista acusados de ‘indisciplina’ y de mantener relaciones con grupos contrarios al ‘ideal revolucionario nacionalsindicalista’ de lo que ellos se defienden afirmando que intentaban reflotar un fascismo que, en esos momentos, languidecía por falta de actividad.

Nicasio Álvarez seria sustituido, al frente del sindicato fascista C.O.N.S., por su eterno rival el excomunista Manuel Mateo. Entonces, Nicasio fue alejándose, progresivamente, de los círculos fascistas y vinculándose a la política municipal de su municipio natal, acabando por afiliarse al P.S.O.E. (se debate si este vaivén ideológico fue fruto de su peculiar personalidad o un intento de protegerse ante las amenazas de sus excamaradas falangistas) y llegando a ser alcalde por este partido, en febrero de 1936. Con el Golpe de Estado del 18 de Julio de 1936, Nicasio intentó organizar un desesperado plan de resistencia, en la Sierra de Gata, siendo, finalmente, muerto en la campiña cillerana en un enfrentamiento a tiros con milicianos falangistas y Guardia Civil.

2) Anarquismo vs tecnocracia y fascismo: breves reflexiones

Aunque su eterno rival en el seno de FE de las J.O.N.S., el excomunista Manuel Mateo, lo definía como un individualista desordenado, Nicasio Álvarez afirmaba querer encontrar un punto medio entre el ‘autoritarismo marxista’ y el ‘libertinaje desorganizado’ de las agrupaciones libertarias. Por otra parte, no es para nada extraño que del tecnocratismo se evolucione hacia el fascismo pues ambas doctrinas comparten, creo yo, el sentir aristocrático de la desconfianza en las masas trabajadoras (el ‘caos’ que temía Nicasio Álvarez): una para apartarlas de toda acción política y la otra para escenificar un simulacro donde parece que participan. Lógicamente, esto debía entrar en contradicción con el espontaneísmo anarco-comunista kropotkiniano, de las ‘potencialidades creadoras del pueblo’, que predominaba en una organización revolucionaria como la ‘Federación Anarquista Ibérica (F.A.I.)’.

Así el historiador Jesús C. Rodriguez Arroyo nos dice en su obra ‘Nicasio Álvarez de Sotomayor Gordillo y Aguilar: Auge y ocaso de un anarcosindicalista’ (2015) sobre la Agrupación TECTRA:

“(…) Se podía asegurar que era una agrupación de técnicos de todas las actividades humanas carente de todo matiz político, y que sin ser revolucionarios querían prepararse para asumir técnicamente toda la responsabilidad histórica de la reorganización de la vida económica de nuestro país si elementos inconscientes de la verdadera misión de la actual generación llegasen a destruir lo existente, sin haber previsto de antemano la sustitución de los actuales valores económicos, por otros de tendencia colectivista”.

Fijémonos, como la Agrupación TECTRA hace profesión de gradualismo y colectivismo: ideas propias de la tendencia sindicalista revolucionaria y del societismo obrero, previas a la síntesis anarcosindicalista y a la profesión de fe comunista libertaria aprobadas, en el seno de la Confederación, en su Congreso Nacional de 1919. Por otra parte, ¿Por qué esta convergencia entre tecnocratismo y colectivismo? Quizás debido a que la idea de un técnico, que se sitúa por encima de la lucha de clases en curso, no es muy diferente a la del trabajador-artesano, organizado por oficios, y que tiene un sentido de propiedad respecto a su trabajo. Jesús C. Rodríguez Arroyo nos recuerda como TECTRA, en un inicio, no pretendía actuar al margen de la CNT sino operar con autonomía ‘ideológica y organizativa’ influyendo más que sustituyendo la organización confederal.

3) Los ecos de TECTRA: criticas anarquistas al Gabinete Técnico Confederal

El 5 de enero de 2021, la CNT-AIT de Granada publicó en su web el comunicado ‘La "CNT" denuncia por los tribunales a la CNT-AIT’ donde, entre otras cuestiones, informaba de que el ‘Gabinete de Jurídica y Pro-Presos’ había sido sustituido (por parte de los que luego serían la CNT -CIT) por un ‘Gabinete Técnico Confederal’ que dejaba de lado l@s pres@s para centrarse únicamente en conflictos laborales. Conflictos que además se elegían, a menudo, en función de criterios más mediáticos que sindicales. Por otra parte, en el blog ‘El Salariado’ se decía que el GTC estaba vinculado a la Consultoría Profesional “Primero de Mayo”: una cooperativa de abogados que trabaja en exclusiva para la CNT (CIT) convirtiéndose, en la práctica, en liberados de la organización. Las criticas apuntan, entonces, a que es un modelo sindical basado en profesionales convertidos en activistas y no en la militancia.

Por otra parte, en los Acuerdos del Congreso Confederal de la CNT (CIT) en Canovelles (2022) se reconoce que el Gabinete había tenido un desarrollo "a menudo disfuncional", citando inestabilidad, falta de recursos, carencias formativas y necesidad de redefinir su funcionamiento. Consideran, aún así, que se debe oponer al enemigo de clase un ‘sistema tan desarrollado’ como el que usa y hacen hincapié en el cada vez más habitual uso de consultorías profesionales, por parte de los empresarios, en su trato con los conflictos sindicales. La cuestión es que también se reconoce, en dicho documento, que ciertas ‘dinámicas profesionales’ deben ser rotas para que no contradigan los objetivos finalistas de la organización. Implícitamente, entonces, se está reconociendo el peligro de ‘autonomización’ de dichos profesionales: algo que denuncia la CNT-AIT de Granada y ‘El Salariado’ cuando afirman que se produce discriminación en cuanto los conflictos sindicales que se decide apoyar o los que no.

Este reconocimiento implícito del peligro de ‘autonomización’ tiene relación con algo que nos comentaba Charles Perrow en su clásico ‘Sociología de las Organizaciones’ (1991): el autor diferencia entre una burocracia tradicional basada en la amenaza del castigo (a la que se rinde obediencia por miedo) y una burocracia innovadora basada en la ‘competencia’ profesional (a la que se rinde obediencia, a menudo, de forma voluntaria). Es decir, puede haber la tendencia a obedecer a los profesionales cuando, de hecho, de una habilidad técnica no se deriva, necesariamente, una aptitud política para dirigir: esto es la base del prejuicio tecnocrático. Pero es que además Charles Perrow nos recuerda en su obra lo siguiente:

“(…) los científicos se ofendían por las restricciones a las que se veían sometidos por parte de la organización en general y de sus superiores en particular (…)”.

¿Y es que acaso esta problemática entre la CNT-AIT de Granada, ‘El Salariado’ y el Gabinete Técnico Confederal del siglo XXI no nos trae los ecos de la mantenida entre la Agrupación TECTRA y la FAI de los años 30 del siglo pasado? ¿No fue acusado Nicasio Álvarez, en su momento, de ególatra y de ofenderse fácilmente ante las críticas de sus mismos compañeros? ¿No es esta reacción psicológica parecida a la que nos menciona el sociólogo Charles Perrow en su obra? La cuestión no es, en absoluto, negar la necesidad de que haya profesionales que asesoren a la organización anarcosindicalista sino cuestionar que de una competencia profesional se derive, en absoluto, una capacidad de decisión política (como los conflictos sindicales de los cuales se prioriza o no el apoyo): pues esto es, repito, la base del prejuicio tecnocrático.

4) Conclusiones: el ascenso de la nueva clase

En el año 1979, el sociólogo Alvin W. Gouldner publicó ‘El futuro de los intelectuales y el ascenso de la nueva clase’ donde afirmaba que el instrumento organizativo fundamental de nuestro tiempo, la burocracia, se estaba volviendo cada vez más científica (algo de lo que nos habló después Charles Perrow al distinguir burocracia tradicional de profesional). Gouldner afirma que esta ‘Nueva Clase’ científica crece, en un primer momento, al calor de la ‘Vieja Clase’ burocrática pero que a esta última le es cada vez más difícil entenderla por su uso de una ‘cultura del discurso crítico’. Y para Gouldner esta:

(…) valora expresamente los significados legislados y desvaloriza los significados tácitos, limitados por el contexto. Su ideal es: ‘un significado para cada palabra’, para todo el mundo y para siempre (…) La cultura del lenguaje critico exige que la validez de las afirmaciones sea justificada sin referencia a la posición social o la autoridad del hablante.”.

Se trata, entonces, de un discurso totalizante y estandarizador que no atiende a demasiados matices ni contextualizaciones y que detrás de un supuesto universalismo esconde el carácter aspiracional de la ‘Nueva Clase’. Las conclusiones de Alvin W. Gouldner van en la línea de otorgar a esta ‘Nueva Clase’ un papel cada vez más preponderante en la sociedad en detrimento, incluso, de los propietarios de los medios de producción. Su enfoque no es, en absoluto, marxista y llega a afirmar que la supuesta ‘dictadura del proletariado’ no es más que la ‘dictadura de la Nueva Clase sobre los hombros del proletariado’. Ahora bien, Gouldner es un liberal no un anarquista pues, a la vez, no percibe un horizonte de emancipación para la clase trabajadora. Aun así, sus reflexiones son interesantes en cuanto nos expone las características de la tecnocracia profesional: distintas de la vieja burocracia.

En mi opinión, la única manera de salir de este pesimista horizonte, que nos trae los ecos de un maldito de la historia del anarcosindicalismo, como Nicasio Álvarez, que evolucionó de la tecnocracia al fascismo, es recuperar una cultura militante de implicación que haga recaer en las bases del sindicato las decisiones políticas y una educación de los sectores profesionales como simples asesores. En el sentido de diferenciar, claramente, la competencia profesional de la capacidad de tomar decisiones políticas: máxime cuando en una organización, de tipo confederal y libertario, hay que tener cuidado que las líneas estratégicas, de actuación general, no soslayen cada contexto táctico particular.

 

                        Alma apátrida

 

Bibliografía:

RODRIGUEZ ARROYO, JESÚS CARLOS Nicasio Álvarez de Sotomayor Gordillo y Aguilar “Ángel Aguilar” Del Anarcosindicalismo al Nacional-Sindicalismo Revista de Estudios Extremeños, 2010, Tomo LXVI, Número III. Páginas 1259 a 1275.

RODRIGUEZ ARROYO, JESÚS C. Nicasio Álvarez de Sotomayor Gordillo y Aguilar: Auge y ocaso de un anarcosindicalista Muñoz Moya Editores Sarrión, 2015. Páginas 177 y 227.

CNT-AIT GRANADA La “CNT” denuncia por los tribunales a la CNT-AIT: Contra la cleptocracia del autoritarismo amarillo https://catgranada.org/ 5 de enero de 2021.

EL SALARIADO Entre el fraude y las finanzas: el nuevo modelo sindical de la CNT https://elsalariado.info/ 7 de abril de 2016.

SECRETARIA DE ORGANIZACIÓN DEL SECRETARIADO PERMANENTE DEL COMITÉ CONFEDERAL Acuerdos del XII Congreso Confederal de la Confederación Nacional del Trabajo (Canovelles, 2 al 6 de diciembre de 2022). Granollers, noviembre de 2024 Página 88.

PERROW, CHARLES Sociología de las Organizaciones Mc Graw Hill, 1998. Páginas 53 y 55.

GOULDNER, ALVIN W El futuro de los intelectuales y el ascenso de la nueva clase Alianza Universidad, 1980. Páginas 48, 49 y 73.

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