La ‘comunalidad’ anarquista indígena: crónica y reflexiones de la charla-debate con Carlos Beas de UCIZONI en Gracia (Barna)
1) Conferencia y debate con un compañero libertario y activista indígena
mexicano
El pasado jueves, 11 de junio a las 19:00 horas, se realizó en el espacio
autogestionado del “Jardi de l’Alzina” en el barrio de Gracia (Manrique de
Lara, 7) una charla-debate con Carlos Beas, activista anarquista y del
movimiento indígena mexicano (miembro de la ‘Unión de Comunidades Indígenas de
la Zona Norte del Istmo – UCIZONI) sobre ‘Movimiento indígena, comunalidad y
anarquismo en América Latina’. El acto fue coorganizado por la ‘Fundació
Salvador Seguí’ de Barcelona. Se trata de un activista y defensor de los
derechos humanos que viene de Oaxaca y está haciendo una gira por varios países
de Europa. Estamos hablando de un escenario, el suyo, donde se pone el cuerpo y
muchos activistas son masacrados. Carlos Beas afirmó que el movimiento indígena
y su relación con el anarquismo es un tema que vienen trabajando en
Latinoamérica desde hace tiempo en relación a la idea de ‘comunalidad’.
Existen unas propuestas políticas, el ‘anarco-indigenismo’, que salió en
Perú en los años 20 del siglo pasado. En Bolivia está el ‘indianismo’ que
reivindica valores propios de la comunidad andina. Estas dos propuestas, junto
a la de ‘comunalidad’ de Oaxaca, se están desarrollando y Carlos Beas señaló
que tienen puntos de coincidencia. En la Sierra Norte de Oaxaca conviven tres
grupos indígenas. Se lucha por la autodeterminación, es decir, por la
autonomía: capacidad de producir los propios alimentos, la asamblea y el apoyo
mutuo. Seguidamente, habló del anarco-comunista mexicano Ricardo Flores Magón.
Dijo que mucha gente le valora y reivindica, pero no conocen su pensamiento y
eso ha permitido que varios actores lo recuperen. Carlos Beas dijo que la ‘comunalidad’
la encontramos en todas las sociedades.
Quiso citar el ‘gran trabajo’ de Ángel Capeletti y Carlos Rama recogiendo
la historia del movimiento anarquista en América Latina. Dijo que,
lamentablemente, se encuentran compañeros muy dogmáticos y, por otro lado,
indianistas que no quieren saber nada del anarquismo porque lo consideran
eurocéntrico. Silvia Ribera Cusicanqui, socióloga boliviana indígena, construyó
una propuesta, ‘chise’, que en lengua aymara significa ‘gris’ (mezcla de lo
blanco y de lo negro). Comentó que su padre era un dirigente sindical
anarquista. Carlos Beas citó la frase de Flores Magon ‘El pueblo mexicano es
apto para el comunismo porque lo ha vivido’. El ponente criticó que, aun
así, él pensaba que era cosa del pasado y, en realidad, seguía existiendo a
pequeña escala. Dijo que hay muchas maneras de ver el mundo y no,
necesariamente, eres menos anarquista si no has leído a Bakunin.
También le sorprendió el cambio tan radical del ‘Partido de los
Trabajadores del Kurdistán (PKK)’ que era ‘estalinista’ y ahora es
libertario. Y mencionó, igualmente, los problemas que tenían algunos marxistas
para hacer encajar sus teorías dentro de la cosmovisión y experiencia
indígenas. En el turno de intervenciones, recuerdo una de ellas, aunque hubo
muchas más, hubo una preguntándose porque las mismas reflexiones que se hacen
sobre la religiosidad popular indígena no se hacen sobre las comunidades migrantes
que hay en nuestro país y en Europa.
El compañero Carlos Beas mencionó el Perú, de los años 20 del siglo pasado,
como lugar de aparición del ‘anarco-indigenismo’. En este sentido, tenemos el
trabajo de Gerardo Leibner ‘La Protesta y la Andinización del Anarquismo en
el Perú (1912-1915)’ donde nos habla del anarquista Manuel González Prada
(1844-1918) a quien se considera fundador del radicalismo político peruano.
Gustavo Leibner nos señala que en su pensamiento se encuentra una crítica
‘indigenista radical’ y un ‘anarquismo universal’ pero sin que el segundo se
vea influenciado, necesariamente, por la primera. De hecho, que ahora recuerde,
otra intervención del público asistente a la charla fue en la línea de
diferenciar ‘indigenismo’ (defensa que se hace del indígena por parte de los
criollos blancos) de ‘indianismo’ (defensa que surge de activistas de las
mismas comunidades).
Pero ¿Es esta diferenciación, realmente, importante? Pues sí, si tenemos en
cuenta que el ‘lugar de enunciación’ de la crítica influye en las propuestas
políticas programáticas que se desarrollan. Así Gerardo Leibner nos dice al
respecto:
“Si bien González Prada llegó a definir a los indígenas andinos como a la
verdadera masa de la nación peruana y criticó virulentamente la explotación a
que estaban sometidos, no llegó a conectar entre la realidad andina y su
ideología, menos aún, formular algún programa revolucionario adecuado a ella”.
Lo único que se acerca a esto es, en todo caso, el artículo ‘Nuestros
indios’ (1918) donde reconoce que el servilismo del campesino indígena no se
puede solucionar, exclusivamente, con métodos pedagógicos, aunque no pasa de
una propuesta de resistencia violenta e individual frente al explotador. Según
Gerardo Leibner, esta actitud paternalista de los anarquistas peruanos frente a
los campesinos indígenas empezara a cambiar, a partir de la huelga en las
haciendas azucareras del Valle de Chicama en abril de 1912, que les mostró a
este sujeto social como capaz de autoorganizarse y de tener una agenda propia
de reivindicaciones. Este hecho, coincide con el inicio de la hegemonía de las
ideas del anarquista B. S. Carrión, que rompen con el eurocentrismo
reivindicando el ‘comunismo’ incaico, en detrimento de las de Caracciolo Levano
defensoras de un anarquismo más clásico.
Guadalupe afirma cosas como:
“Existiría pues un primer signo de alerta en este termómetro etnocentrista
del anarquismo: Su incapacidad de incorporar experiencias de luchas étnicas,
paganas, no nacionales, a su historia de lucha.”.
Para unas páginas después afirmar sobre los 70 del siglo pasado:
“(…) al anarquismo le valdría muy bien repasar la experiencia
revolucionaria marxista de aquellas décadas, aunque esto resulte un atentado
contra el orgullo nacional (…) sólo me limitaré a resumir que en el chovinismo
anarquista considera la derrota del marxismo como la muestra más clara de su
imposibilidad histórica. Lo que en realidad pasó es que la gran mayoría de las
guerrillas marxistas cayeron en un vanguardismo y dogmatismo, muy parecido al
que el anarquismo tiene hoy en día, y fueron combatidas hasta el exterminio.”.
Guadalupe Rivera habla de ‘orgullo nacional’ porque equipara el anarquismo
a un ‘nacionalismo’. Lo que es significativo, pero, es que a lo largo de su
obra considere los problemas de este de orden epistemológico (es decir, que
afectan, profundamente, a lo que esta doctrina considera verdadero o falso) y
en cambio en el marxismo solo hable de ‘dogmatismo’ lo cual no es, en absoluto,
lo mismo. Honestamente, y con todo el respeto hacia la compañera, pero el tono
de la obra parece de arrepentimiento por profesar el anarquismo y de una
voluntad, inconfesa, de conversión al marxismo.
3) Algunas reflexiones personales sobre marxismo e indigenismo…
Por el contrario, el sociólogo y teórico marxista boliviano Alvaro García
Linera (quien fue vicepresidente en el gobierno de Evo Morales) nos señala en ‘La
potencia plebeya: acción colectiva e identidades indígenas, obreras y populares
en Bolivia’ (2008) que el ‘marxismo primitivo’ en el país; ya fuera el de
la ‘revolución proletaria’ de los trotskistas del ‘Partido Obrero
Revolucionario (POR)’, el de la revolución ‘democrático-burguesa’ en transición
al socialismo del estalinista ‘Partido Comunista Boliviano (PCB)’ o el de la ‘Liberación
Nacional’ del ‘Ejército de Liberación Nacional (ELN)’; no contemplaba la
‘comunidad’ indígena y sus relaciones productivas como un potencial de
transformación revolucionaria en el país.
Y precisamente, el teórico marxista argentino José ‘Pancho’ Aricó en ‘Marx
y América Latina’ (1980) reivindica un ‘Marx de los márgenes’ interesado por la
historia y la teoría de la comuna rural: preocupaciones teóricas que fueron
soslayadas por la IIª Internacional y que, de no haberlo estado, hubieran
tenido consecuencias imprevisibles sobre la teoría marxista, según Aricó.
Fundamentalmente, lo que se hizo fue recuperar sus ideas sobre las relaciones
de parentesco (en su estudio sobre la antropología de Morgan) pero no las de la
comunidad primitiva y sus restos en la sociedad de su época (en su estudio
sobre la etnografía de Kovalevsky).
De hecho, existe una obra específica sobre este tema del politólogo Carlos Taibo ‘Marx y Rusia: Un ensayo sobre el Marx tardío’ (2017) en la que se afirma que el filósofo y economista alemán en los últimos años de su vida:
“(…) pasó a otorgar un relieve inusitado a las comunidades arcaicas y
rompió con muchas categorías relativas al desarrollo de las fuerzas productivas
y al propio capitalismo. Así las cosas, se intensificó su interés por las
sociedades no occidentales, por el mundo precapitalista y por el campesinado
(…)”.
Y, precisamente, en relación a esto se puede traer a colación la afirmación
de Carlos Beas sobre el carácter estalinista del antiguo ‘Partido de los
Trabajadores del Kurdistán – PKK’ ya que otros autores lo sitúan más bien
en la órbita del maoísmo: doctrina que, precisamente, se caracteriza por operar
un traslado del proletariado industrial al campesinado como sujeto
revolucionario. En este sentido se puede citar, también, la obra del economista
libertario manchego y teórico de la guerrilla urbana latinoamericana Abraham
Guillen ‘Dialéctica de la política’ (1967) donde reivindica,
profusamente, las revoluciones, española (1936) china (1949) y cubana (1959) y
afirma cosas como:
“Debido a su condición infrahumana, el proletariado rural del ‘Tercer
Mundo’ constituye una masa más insurreccionable que el proletariado urbano”.
4) Conclusiones
Quedarían por desarrollar en este articulo algunas reflexiones sobre la
relación entre el anarquismo y la religiosidad popular. Cuando empecé mi
militancia tenía una postura atea radical, pero esto ha ido variando a lo largo
de los años. Actualmente, soy defensor del laicismo: y cuando me refiero a
laicismo no quiero decir, necesariamente, que mi objetivo sea, exclusivamente,
la separación entre el Estado burgués y la religión, sino que puede ser también
un ‘laicismo revolucionario’ que plantee la separación entre las ‘instituciones
revolucionarias’ (consejos, asambleas, juntas…) y la religión. Incluso este
‘laicismo revolucionario’ podría defenderse desde una perspectiva religiosa en
el sentido que un sistema revolucionario laico sería la mejor forma de
garantizar que ninguna confesión religiosa se hibride con el poder y, por lo
tanto, actúe contra las demás en un alarde de intolerancia.
Otro tema, que daría para otro artículo, sería la relación entre los
planteamientos del ‘Marx tardío’ (que desembocan en doctrinas como el maoísmo)
y el anarquismo. En el mayo de 1968 en Paris, algunos estudiantes gritaban
‘¡Marx! ¡Mao! ¡Marcuse!”. Consigna que conectaba la idea de revolución proletaria
con los sujetos excluidos del proceso de modernización capitalista: el
campesinado en el Tercer Mundo y los excluidos en el Primero. Ideas no muy
diferentes a algunas de las planteadas por Piotr Kropotkin y Mikhail Bakunin.
Alma apátrida
Bibliografía:
BEAS TORRES, CARLOS Comunalidad y anarquismo Ensayo - Imprenta
Editorial, noviembre 2025. Página 34.
LEIBNER, GERARDO La Protesta y la Andinización del Anarquismo en el Perú
(1912-1915) Difusión Claustrofobia – Distro & Publicaciones Santiago de
Chile, julio 2013. Páginas 4, 5, 6, 11, 14, 21 y 22.
RIVERA, GUADALUPE ¡Escucha anarquista! Despensando el anarquismo desde
el Tercer Mundo Ediciones La Social. México, abril 2017. Páginas 24 y 32.
GARCÍA LINERA, ÁLVARO La potencia plebeya: acción colectiva e
identidades indígenas, obreras y populares en Bolivia CLACSO Coediciones –
Prometeo Libros – Pensamiento Crítico Latinoamericano, 2008. Páginas 376 y 377.
ARICÓ, JOSÉ Marx y América Latina Alianza Editorial Mexicana –
Biblioteca Iberoamericana, noviembre de 1982. Páginas 161 y 162.
TAIBO, CARLOS Marx y Rusia: Un ensayo sobre el Marx tardío Catarata,
2017. Páginas 92 y 93.
GUILLÉN, ABRAHAM Dialéctica de la política: los años decisivos del siglo
XX, crisis, guerras, revoluciones Cooperativa Obrera Gráfica de Uruguay, 20
de abril de 1967. Página 135.







Comentarios
Publicar un comentario