1) Introducción: Bakunin y la cuestión lingüística
En el año 1869, el teórico y revolucionario anarquista ruso Mijaíl Bakunin,
publicó una serie de artículos, en el periódico suizo “Le Progrès”, que
después se agruparían bajo el nombre “El Patriotismo”. Bakunin
exteriorizó aquí sus opiniones sobre el tema de una manera, quizás, bastante áspera.
Argumenta que existía, antes de la civilización, un “patriotismo local” (el
“patriotismo natural” que es común a todas las especies animales e, incluso,
vegetales, afirma) y que dio lugar, posteriormente, a un “patriotismo humano”
(el “patriotismo económico, político y religioso”).
Así, en relación a esto, Mijaíl Bakunin afirma:
“En los comienzos de la historia, como hoy en los pueblos salvajes, no
había nación, ni lengua nacional, ni culto nacional; por consiguiente, no había
patria, en el sentido político de esta palabra.
Y sigue a continuación:
Cada pequeña localidad, cada pueblo, tenía su lengua particular, su dios,
su sacerdote o su hechicero, y no era nada más que una familia multiplicada,
ensanchada, que se afirmaba viviendo y que, en guerra con las demás tribus,
negaba por su existencia todo el resto de la humanidad.”.
Quedémonos, para la cuestión que nos interesa en este artículo, con esta
distinción bakuniniana entre “lengua particular” y “lengua nacional”.
2) De lo particular a lo nacional: la coiné preislámica de los poetas y la lengua del Alcorán
Este proceso, descrito muy escuetamente por Bakunin, en el cual se crean
unas estructuras lingüísticas y un léxico “oficial”, que llevan a la
constitución de una “lengua nacional”, responde a las necesidades de los
gobiernos imperiales islámicos, de Damasco primero y luego de Bagdad, de
mantener un control político y económico, pero también cultural y religioso:
para lo que se hacía necesario la estandarización del árabe y acabar con las
diferencias entre las variantes beduinas y urbanas que constituían una amenaza
real para la comunicación entre unos y otros. Para esta ingente labor se
volvieron los ojos a la poesía preislámica, el Alcorán y, en menor medida, la
tradición islámica o “hadiz”.
Respecto la primera, hay una característica fundamental que es la gran
homogeneidad de toda esta producción poética: en la métrica y la rima, pero
también en la lengua. No se advierten en estos poemas apenas resquicio alguno
de variantes locales (“lenguas particulares” que diría Bakunin) que afecten a fonética,
morfología, sintaxis o léxico. Lo que sería esperable teniendo en cuenta los
distintos orígenes de los poetas (Yemen, Najd y al-Hijaz). Ante esta
constatación, algunos pensadores árabes, como el egipcio Taha Husayn, llegó a
poner en duda su autenticidad generando una gran polémica, en los años 20 del
siglo pasado. Los críticos modernos, consideran, por el contrario, que la
poesía preislámica refleja una lengua unificada, coiné o “lugatum muwahhada”
que habría sido elevada al rango de lengua poético-oficial en el territorio
peninsular árabe y que ya contiene la mayor parte de ingredientes y estructuras
de lo que habría de convertirse, tras el islam, en el árabe clásico.
Su obra constituye una exaltación de los placeres mundanos (como el vino y
el erotismo) en forma brusca y beduina: como cuando sacrifica a su camella para
un asado a fin de satisfacer a unas doncellas que se habían enojado con él por
hacerles la jugarreta de esconderles las ropas mientras se daban un baño (en la
charca llamada Darat Gulgul) y obligarles a salir para pedírsela
(particularmente, por el retraso que ocasionó a su almuerzo). Temas que,
posteriormente, serán censurados por el Alcorán y la tradición islámica
opuestos, en varios aspectos, a la cultura del beduino (badauá) para
defender las formas de vida de la civilización urbana (hadará): lo cual
no significa, a su vez, que esta no perviva como substrato cultural.
Así dice en unos versos de la Muallaqah de Imru’ Alqays:
“¡Que fastos días tuve con ellas,
¡Sobre todo, aquel en Darat Gulgul!
El día en que sacrifiqué mi montura a las doncellas
Y su basto fue tan peregrinamente acarreado:
Las muchachas lanzábanse la carne a porfía
Y grasa cual flecos de trenzada seda…"
Unos versos conocidos de Al-Jansá son:
“El tiempo, lo que devasta, es impresionante:
arranca las cabezas y nos deja los rabos
Nos deja los pusilánimes, nos arrebata
los longánimos, en calaveras transformados.
Noche y día, en su alternancia incesante,
no degeneran; degeneran los humanos".
Para Mijaíl Bakunin, en “El Patriotismo” de 1869, en el paso del
“patriotismo natural” al “patriotismo humano” el segundo aún conserva algo de
lo anterior pues los enfrentamientos que se daban antes entre tribus ahora se
dan entre naciones. Exactamente, de la misma manera, que la civilización urbana
(hadará) conserva algo de la cultura beduina (badauá) en el mundo
árabe e islámico. Para el teórico y revolucionario anarquista ruso, entonces,
solo el socialismo vendrá a substituir el patriotismo por la “solidaridad
universal de los hombres”. Socialismo que, me atrevería a decir, debe partir
del mismo acervo cultural de esos “hombres” (y mujeres).
Des del punto de vista bakuniniano, este debate tiene su importancia pues
si aceptamos la tesis de la semejanza con la “coiné preislámica” (“lugatum
muwahhada”) la “lengua nacional” (reflejada en el Alcorán) no se habría
derivado de la “lengua particular” y, por lo tanto, para el caso árabe
podríamos decir que el “patriotismo humano” (que podríamos relacionar con el hadará)
no es una evolución del “patriotismo natural” (que podríamos relacionar con el badauá):
más bien el islam se opone a varios aspectos de la cultura beduina árabe como
se ha dicho. En cambio, si aceptamos la contraria (que la lengua del Alcorán es
la del dialecto “qurasi”) si estaríamos en una situación social y
contexto cultural más parecido al expuesto por Bakunin en “El Patriotismo” de
1869.
3) Abdelfattah Kilito y la sociolingüística
marroquí
Abdelfattah Kilito (Rabat, 1945) es una de las voces más relevantes y
originales del panorama literario e intelectual marroquí. En su obra “Hablo
todas las lenguas, pero en árabe” (2013) reflexiona con humor sobre la
situación de poliglosia marroquí (vivida por él desde la infancia) entre el
francés, el árabe culto (fusha), el árabe dialectal (darija) y el
bereber (amazigh). Dice Kilito en el capítulo “La Guardiana”:
“No podemos liberarnos de nuestra lengua familiar, íntima. Duerme con un
ojo abierto, está siempre alerta, en cualquier circunstancia. Por ello, aquel
que se expresa en una lengua extranjera lo hace a partir de la suya, que se
puede reconocer en un acento, un vocablo o una construcción insólita, pero
también en la mirada y en los rasgos del rostro (si, la lengua tiene un
rostro). Sean cual sean las palabras extranjeras que pronuncie, mi árabe
permanece audible, marca imborrable. Hablo todas las lenguas, pero en árabe…Por
desgracia, yo no soy el autor de esta bella frase, no realmente, no del todo:
es una cita, modificada, de un fragmento del diario de Kafka, que a su vez
evoca a una artista de Praga: ‘Como verá, yo hablo todas las lenguas, pero en
yiddish’”.
En cuanto al español, en su inicio, era la lengua de los moriscos y judíos
expulsados de la Península Ibérica (entre 1492 y 1610) que buscaron refugio en
Marruecos. Con la llegada del Protectorado, el español se convirtió en la
lengua de la administración de la zona norte y de la internacional de Tánger y
pasó a ser la segunda lengua de una parte importante de la población nativa. Su
uso decreció, en favor del francés, con la independencia de 1956. Por otra
parte, la producción literaria en árabe dialectal (darija) es muy escasa
en el país porque la mayoría de los autores prefieren el árabe clásico (fusha)
o el francés.
Es de resaltar este párrafo:
“En cuanto a la cronología conversacional las diferencias básicas escriban
en una valoración distinta de las interrupciones. Además, el tiempo que
transcurre entre cada intervención es mayor, y el silencio en la conversación
es percibido de un modo positivo en ocasiones en las que, para un español, por
ejemplo, resultaría violento”.
Herrero Muñoz-Cobo expone también la ambivalencia mostrada por los
hablantes del árabe dialectal: entre la lealtad a la lengua materna y el desdén
por no ser su prestigio equiparable al árabe culto que es la lengua sagrada del
Alcorán. Lógicamente, a estas características sociolingüísticas hay que
añadírsele la influencia sociocultural de la sociedad receptora, en este caso,
la española que puede acentuarlas o difuminarlas dependiendo de como haya sido
el proceso migratorio e inserción social posterior.
El anarquista ruso Mijail Bakunin (1814-1876) no fue un gran teórico, al
contrario de Proudhon o Kropotkin. Pero fue, a mi modo de verlo, un
revolucionario mucho más integral pues conjugó sus escritos con la
participación en varias insurrecciones a lo largo de Europa y sufrió varios
años de presidio. Lógicamente, entonces, su simple distinción entre “lengua
particular” y “lengua nacional” no puede abarcar del todo la complejidad del
proceso de formación de la lengua árabe ni la situación de poliglosia de la
sociolingüística marroquí.
Aun así, lo he escogido como un ejercicio de imaginación política y por la
importancia que reviste para nosotros los anarquistas, por lo tanto, me parece
un buen punto de partida de cara al dialogo intercultural con activistas y
militantes de cultura árabe e islámica. Poner en dialogo diferentes formas de
pensar siempre es un reto, pero también pueden salir de ello sugerentes
reflexiones para seguir andando el camino de la transformación social
revolucionaria.
Alma
apátrida
P.D: Sinceramente, a
mí, artículos como este me parecen muy necesarios ante noticias con titulares
tan racistas y malintencionados como este…
Bibliografía:
BAKUNÍN, MIJAIL El Patriotismo Edita: Grupo Malatesta de la
Federación Anarquista Ibérica. Sevilla, septiembre de 1998. Páginas 22 y 27.
FERRANDO, IGNACIO Introducción a la Historia de la lengua árabe: nuevas
perspectivas Autoedición. Zaragoza, 2001. Páginas 72, 75, 77, 82 y 84.
CORRIENTE CÓRDOBA, FEDERICO y MONFERRER SALA, JUAN PEDRO Las diez
Mu’allaqat: poesía y panorama de arabia en vísperas del islam Hiperion,
diciembre de 2005. Páginas 95, 97 y 99.
KILITO, ABDELFATTAH Hablo todas las lenguas, pero en árabe El
Desvelo Ediciones, octubre de 2018. Página 33.
CORRIENTE, FEDERICO y VICENTE, ÁNGELES Manual de dialectología neoárabe Instituto
de Estudios islámicos y del Próximo Oriente – Serie: Estudios Árabes e
Islámicos – Subserie: Estudios de Dialectología Árabe. Zaragoza, 2008. Páginas 283,
284, 285 y 287.
HERRERO MUÑOZ-COBO, BÁRBARA El árabe marroquí: aproximación sociolingüística Universidad de Almería – Servicio de Publicaciones, 1996. Páginas 242, 245 y 246.

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