Hacía unos nuevos Kropotkin y Averroes: reflexiones libertarias e islamo-racionalistas morales
1) Introducción: Kropotkin, los árabes y nuestro desfase
En el año 1890, el militante y teórico anarco-comunista Piotr Kropotkin
publicó “La moral anarquista”: en ella, en su conocido estilo
argumentativo, abundan los ejemplos del mundo animal y vegetal para concluir
que, si bien el conjunto de los seres vivos se rigen por la máxima “buscar
el placer y evitar el dolor” (gorriones, hormigas, plantas…) según la tesis
egoísta, esto debe entenderse, en innumerables ocasiones, en el marco de la
“solidaridad de especie” pues este “dolor” se produce al ver a sus semejantes
sufrir. Es decir, no niega el egoísmo, sino que, paradójicamente quizás, afirma
que la satisfacción de esos intereses egoístas se produce buscando el bien de
los demás miembros de su grupo. Y esto para Kropotkin es así en:
“(…) la hormiga, el mono, el australiano, el mártir cristiano o el mártir
anarquista”.
Al margen del prejuicio “evolucionista” que esta exposición supone, como un
proceso “ascendente en la cultura”, de formas más “simples” a más “complejas”,
propio de la comunidad científica de la época (recordar que por “australiano”
se está refiriendo al aborigen australiano) es interesante su concepción de una
convergencia egoísta-comunista propia del anarco-comunismo que no deja de ser,
a mi parecer, una conciliación del comunismo con lo individual (en el sentido
que el verdadero individualismo es realmente un comunismo). En 1922, un año
después de su muerte, se publicó su estudio más detallado sobre la misma
temática “Ética: Origen y evolución de la moral” donde expone su
desarrollo a lo largo de la prehistoria e historia de la humanidad que le viene
a esta, según el pensador anarquista ruso, de la observación de la naturaleza.
“Por fortuna las ciencias nacidas en Grecia encontraron un refugio en la
cultura árabe, la cual al propio tiempo que ofrecía al mundo sus propios
adelantos daba a conocer por medio de traducciones a los escritores griegos.
Como la griega, consideraba la cultura árabe el estudio de la moral como una
parte del estudio de la naturaleza”.
Lamentablemente, si bien es elogiosa, esta es la única cita respecto a los
árabes que puede encontrarse en la obra. Este hecho, debería llevarnos, a mi
parecer, a la reflexión de que no se encuentran, en el anarquismo clásico,
herramientas conceptuales suficientes para leer nuestra realidad sociocultural
actual. Y esto no es baladí porque no poder interpretar, correctamente, tu
entorno puede llevarte a posturas regresivas en lo político: ahí tenemos el
ejemplo del Frente Obrero de Roberto Vaquero, con su “antiimperialismo” patriótico
español trasnochado del F.R.A.P., que le lleva a la estúpida alucinación idealista
de que el proletariado migrante es, en realidad, una suerte de ejército de
colonos enviado por el capitalismo anglosajón norteamericano. Por este motivo,
Karl Marx nos decía (con la expresión “primero como tragedia, luego como
farsa”) que debemos ser inmisericordes con las expresiones políticas que no
están ajustadas a su época.
2) Reivindicar a Averroes des del anarquismo es un racionalismo
intercultural
El filósofo andalusí Averroes (1126-1198) es una de las cumbres de todo el pensamiento medieval. Al igual que Kropotkin, buscaba en la naturaleza la génesis de la moral. Esto es debido a que el racionalismo filosófico averroísta pasó a la cristiandad europea occidental a través de figuras como Abelardo (1109-1142) o Tomás de Aquino (1125-1176) y de ahí, finalmente, al entorno intelectual ruso. Aunque hay una diferencia, fundamental, entre Averroes y Tomás de Aquino: la perspectiva del primero es más holística al entender que, el entendimiento humano, es algo colectivo separado del cuerpo (monopsiquismo) mientras que el segundo es más individualista. Es decir, en lenguaje actual, Averroes consideraría que existe una “inteligencia colectiva”, para él Allah, a la que podemos acercarnos a través del estudio de los fenómenos físicos mientras que Tomás de Aquino diferencia entre el alma individual y Dios.
Otra idea, que asemeja Averroes al anarquismo, es su defensa de la voluntad
humana como guía de la moral pues, recordemos, que para él el acercamiento a
Dios (Allah) se produce en ascenso, desde el estudio de la realidad sensible
hasta la inteligencia o alma colectiva, y no mediante un proceso inverso mediante
el cual Dios (como realidad simbólica cosificada) rija cual debe ser nuestro
comportamiento, haciéndonos caer en el fatalismo. Esta concepción fue, en su
momento y todavía hoy, extraordinariamente revolucionaria y por eso le valió el
exilio y la condena de los alfaquís (juristas musulmanes) ortodoxos. Pero
dejemos, por un momento, que hable el mismo Averroes en su “Comentario al libro
sobre el alma de Aristóteles” (“Tratado sobre la Potencia Racional”):
“Y en general, no podemos imaginar los sensibles abstraídos de la materia,
sino que únicamente los percibimos en una materia, y ella nos da el modo cómo
se individualizan. En cambio, la percepción del concepto universal y de la
esencia es al revés. Puesto que nosotros lo desnudamos de la materia con una
abstracción.”.
“Llamad a eso dios, lo absoluto, si os divierte, que me importa, siempre que
no déis a esa palabra dios, otro sentido que el que acabo de precisar: el de la
combinación universal, natural, necesaria y real, pero de ningún modo
predeterminada ni preconcebida, ni provista, de esa infinidad de acciones y
reacciones particulares que todas las cosas realmente existentes ejercen
incesantemente unas sobre otras”.
Es decir, Bakunin está criticando aquí mas que la idea de Dios su
concepción reificada o cosificada. Ahora bien, frente a esto, alguien podría
argumentar que así pudiera diluirse el mito, en cuanto tiene de movilizador, al
efectuar su deconstrucción, pues al fin y al cabo Bakunin ya disponía del suyo
propio (la Anarquía): recordar, además, que según el sociólogo tunecino del
siglo XIV Abenjaldún en su al-muqaddima (prolegómenos a la historia
universal de árabes y bereberes) los primeros necesitaban de un fuerte
principio unificador para acabar con la dispersión y enfrentamientos continuos,
que llevaba la forma de vida nómada y guerrera, en la península arábiga del
siglo VII. Y, en relación a esto, solo cabría argumentar, a mi parecer y ante
la persistencia de fenómenos como el imperialismo y el racismo, que una versión
laica de los valores impresos en la Revelación Coránica (justicia socioeconómica,
responsabilidad, autodisciplina…) pudieran tener el mismo efecto: algo que, por
otra parte, no me compete a mi decidir.
Considero que el anarco-comunismo de Kropotkin y el islamo-racionalismo de
Averroes tienen puntos de coincidencia: extraen su moral de la observación de
los fenómenos físicos de la naturaleza y confían en la voluntad humana, guiada
por la razón, para orientar una acción moral dirigida a mejorar la sociedad. En
el caso del primero, es el comunismo libertario y, en el del segundo, es un
proto-comunismo que se expresa en su “Exposición de la República de Platón”. La
explicación ya la hemos expuesto: la línea que va de Averroes, a Abelardo, Tomás
de Aquino y, finalmente, Kropotkin. Pero, por supuesto, hay también
diferencias: Averroes no era, directamente, ateo y su pensamiento, en la línea de
Platón, era elitista y meritocrático. Esto es debido a la paradoja de que, en
la civilización islámica, las ideas progresistas fueron defendidas,
históricamente, por las élites mientras el pueblo siguió, en muchas ocasiones,
a los alfaquís ortodoxos.
Ahora bien, un anarco-averroismo (que no tiene porque ser una corriente
ideológica, como tal, sino un simple ejercicio de reflexión sustantivado) no es
ni un anarquismo (con su sesgo del positivismo evolucionista y racista de
finales del siglo XIX) ni un averroísmo (con su sesgo elitista y meritocrático)
sino una expresión, que sirva para el dialogo intercultural, partiendo de unas
premisas comunes, como son la defensa de la razón y el bien común.
Alma apátrida
Piotr Kropotkin
https://www.youtube.com/watch?v=T0VPjnD2ELY
Ibn Rushd (Averroes)
https://www.youtube.com/watch?v=ewFAMgg1A8k
Bibliografía
KROPOTKIN, PIOTR La moral anarquista Descontrol Editorial –
Col·lecció “Idees Negres”, septiembre de 2024. Páginas 23 y 35.
KROPOTKIN, PIOTR Ética: Origen y evolución de la moral Ediciones
Antorcha. Madrid, 2017. Página 127.
MARTINEZ LORCA, ANDRÉS (Ed.) Al Encuentro de Averroes Editorial
Trotta S.A., 1993. Página 66.
MARTÍNEZ LORCA, ANDRÉS Hacia un nuevo Averroes: Naturalismo y crítica en
el pensador andalusí que revolucionó Europa Universidad Nacional de
Educación a Distancia. Madrid, 2017. Página 31.
AVERROES (GOMEZ NOGALES, SALVADOR Trad.) La Psicología de Averroes:
Comentario al libro sobre el alma de Aristóteles Universidad Nacional de
Educación a Distancia. Madrid, 1987. Página 184.
BAKUNIN, M. Consideraciones filosóficas sobre el fantasma divino, sobre
el mundo real y sobre el hombre Editorial Aguilera, 1977. Página 12.
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