
El ejército intelectual de reserva, deseoso de saborear las mieles de las instituciones culturales, se manifiesta con entusiasmo y es reprimido brutalmente en Catalunya I Curiosa condición la del estudiante cuya personalidad está proyectada hacia el futuro: él casi nunca “es” propiamente, más bien “será” o “espera ser” siempre algo que le han prometido. No parece identificarse tanto con el hecho de sobrevivir con unas becas cada vez más exiguas, con la ayuda de sus abnegados padres o con precarios trabajos de media jornada sino con la, cada vez más remota, posibilidad de integrarse en la futura clase media profesional ilustrada, los futuros cuadros medios administrativos del soñado “Estado Providencia” cuatribarrado ¡Qué ensoñación tan ridícula! Los recortes salvajes del neoliberalismo convergente le condenarán a pasear su intelectualidad harapienta por entrevistas de trabajo donde lo único que se tiene en cuenta es el entusiasmo por humillarse y renunciar a los derechos labor...